Bebés y mascotas

Posted in Maternidad by

Una de las cosas por las que más me pregunta la gente (en redes sociales, en persona, hasta amigas de amigas me escriben para que les cuente mi experiencia) es sobre la relación de Oli y los gatos.

Quieren saber cómo se tomaron su llegada, si tuvieron algún celillo, cómo es su relación ahora, si tienen paciencia con él.. Me imagino que cada gato (y cada niño) tiene su personalidad y es difícil generalizar, pero voy a contaros mi experiencia y cómo hemos hecho nosotros para que jueguen y se quieran como hermanos. 

Mi experiencia

Cuando llegamos del hospital con Oli no sabía cómo iba a cambiar nuestra vida. Había tantas piezas que se reorganizaban, tantos factores a tener en cuenta, que confieso que no pensé mucho en el tema de los gatos, ni seguí las recomendaciones que se suelen dar (os las cuento más abajo). Simplemente llegué del hospital con mi bebé y observé. Nada más llegar, tumbamos a Óliver en la cama por primera vez y enseguida los gatos vinieron a olisquearlo y a conocerlo.

Tengo tres gatos y cada uno tiene su personalidad, son muy diferentes y cada uno reaccionó de una manera ante el pequeño intruso. Nanito, que es muy muy cariñoso y paciente con nosotros, pero asustadizo en general, optó por ignorarlo. Tardó dos meses en volver a dormir en nuestra cama (hacemos colecho) y durante el día no se nos acercaba si estaba el bebé. Ron, que es de los tres el más especialito con las relaciones y suele pasar de las cosas nuevas, actuaba como si no existiera pero sin esquivarlo; dormía con nosotros en la cama tras dos semanas y se acurrucaba con él sin darle importancia, pero no le buscaba ni se interesaba por él. Y Otto, que es el bebé, tan dependiente de nosotros que nos daba miedo que tuviera celos del bebé, y el único del que temíamos que pudiera arañarle o hacerle algo si le hacía daño… se pirró por él. Nos sorprendió tanto… ronroneaba estando a su lado, le buscaba para tumbarse y cuando yo daba el pecho él venía a estar con nosotros. Le encantaba su compañía y nunca tuvo celos ni ningún problema.

Ahora que ya tiene 9 meses, se desplaza por donde quiere gateando y poniéndose de pie, y su relación ha cambiado. Él está muy interesado en ellos, los persigue constantemente para jugar, les da besos y abrazos y cada día cuando nos despertamos les da los buenos días. Ahora es Ron el que más paciencia tiene; los otros dos huyen cuando les pellizca y les golpea sin querer, pero él aguanta. Ronronea cuando le da besitos, aunque muerda, y le vigila mientras juega desde una esquina. Los otros dos también le quieren mucho pero no son tan sufridos frente a los golpes. En general se lo pasan genial los tres haciendo carreras por el pasillo (más bien Oli persiguiéndolos y ellos huyendo) y dormimos los seis en la cama juntos. Es increíble el instinto de protección que tienen con él, es como que saben que es un cachorro y que no hace las cosas con maldad.

A veces recibo mensajes privados en los que me preguntáis cómo gestiono que los gatos toquen los juguetes o la comida del niño. Nosotros partimos de la base de que no esterilizamos nada de lo que usa Óliver, porque el sistema inmunológico necesita una cantidad razonable de enemigos que combatir. Si todo está muy limpio, se vuelve contra comidas o contra otras cosas como el polvo causando alergias. Así que los juguetes de Oli los lavamos con agua y jabón, igual que sus platos y cubiertos, no lo hervimos. Le dejamos que juegue en la tierra y que gatee en las salas de espera y casas ajenas (lavándole las manos después) y , si algo se cae, lo lavo con una toallita y se lo vuelvo a dar. Así que no tenemos problema en que los gatos estén en contacto con sus cosas. Nuestros gatitos no salen a la calle, así que no tienen enfermedades ni parásitos, están limpios y revisados. Si a veces huelen o lamen su comida yo estoy atenta de que no lo hagan y los echo, pero si se me escapan y lo hacen no le retiro la comida, porque mis gatos están sanos y limpios.

Consejos para una buena relación

Para mí, estos son los mejores consejos para que tus gatos y tu bebé tengan una buena relación. Algunos son míos, otros me los dieron a mí.

  • Lleva un pañal usado o una mantita usada del hospital a casa antes de que os den el alta – Yo no lo hice por lo que os decía de que tuve muchas cosas en mente, pero es una recomendación que siempre me han dado y creo que es muy buena. Es importante que los gatos se acostumbren al olor del nuevo habitante antes de que llegue.
  • Cuando llegues del hospital deja que lo huelan y se acerquen a él sin sujetarlos – Esto sí lo hice. Tumbé a Oli en la cama y enseguida vinieron a conocerle. Me daba miedo que sin querer le hicieran daño porque lo veía tan frágil.. pero sabía que si los apartaba, o les hacía entender que no podían acercarse a él, no iban a aceptarlo del mismo modo. No quería que sintieran que venía a reemplazarlos. Me mantuve alerta por si acaso, pero no intervine, dejé que se conocieran.
  • Las primeras semanas extra de mimos de papá – Durante un tiempo tras el parto lo único que yo hacía era dar la teta. Tenía poco tiempo de otras cosas y perdí todos esos ratitos que pasaba acurrucada con ellos bajo las mantas leyendo. Solíamos pasar mucho rato juntos y creo que ellos lo notaron cuando eso cambió. Así que las primeras semanas, aunque yo cuando los veía les acariciaba y les daba besos, fue Luis quien se esforzó por tumbarse con ellos como antes y mantener una apariencia de normalidad.
  • Cuando el bebé empiece a agarrar contrólalo bien – Los bebés son bastante brutos, o al menos mi hijo lo es! Cuando empezaba a aprender a agarrar cosas siempre les tiraba del rabo y les daba manotazos. Lo hace sin querer, claro, pero el gato no lo entiende y es posible que crea que quiere hacerle daño. Cuando el bebé es pequeño y no se le puede enseñar otra cosa, es mejor estar atenta y mantenerlo alejado de ellos para que no les haga daño. Esta fase fue muy graciosa porque los gatos le huían cuando estaba despierto y aprovechaban sus siestas para olerlo y acurrucarse con él.
  • Enséñale a acariciarlos suave – En esta fase estamos ahora. Cuando les daba golpes yo le cogía la manita y se la pasaba suavemente por el pelo del gato de delante a atrás, hablando suave y diciendo cosas bonitas al gato. Poco a poco ha ido aprendiendo a acariciar sin hacer daño. A veces se emociona y da tortas pero en general pasa la mano con mucho cuidado. Además les da besos y se tumba encima de sus lomos apoyando la mejilla mientras los acaricia. Os confieso que se me cae la baba…

Tengo muchas más ideas sobre cómo mejorar la relación cuando Oli sea más mayor, sobre todo quiero involucrarle en el cuidado de un animal y la responsabilidad que esto supone. En un tiempo os haré otro post contando cómo ha evolucionado su relación y qué pasos hemos seguido. ¡Muchas gracias por leerme!

25 octubre, 2017
/
Previous Post Next Post

2 Comments

  • Reply Macarena

    Me ha encantado el post Julia! Se me cae la baba con Oli y sus hermanitos gatunos 😊

    6 diciembre, 2017 at 10:41 pm
    • Reply Julia Puig

      ¡Gracias! A mí también la verdad…

      10 diciembre, 2017 at 5:58 pm

    Leave a Reply

    You may also like