Mi lactancia

Julia Puig

Desde siempre he sabido que quería dar la teta, que quería tener éxito con mi lactancia. Me parece una imagen enternecedora la de una madre alimentando a su hijo con la leche que su cuerpo fabrica para él, la del bebé que sin apenas ver nada ya busca con la cabeza el pezón de su madre, su ancla, para conectarse con ella. (Esto no significa tampoco que dar el biberón sea menos, sólo quiero hablar de MI experiencia, MI historia y las cosas que a MI me funcionaron. Una madre no se hace con la teta ni con el bibe. Con este post no pretendo juzgar a nadie ni hacer que nadie se sienta mal.)

En el embarazo pensaba que dar el pecho sería sencillo, instintivo, que aunque yo no supiera qué hacer mi bebé vendría sabiendo mamar y que nada más salir se agarraría a mi pecho con fruición y no tendría ninguna molestia. Fui bastante ingenua, sí. De mis amigas, sólo un 20-25% han tenido una lactancia sin ningún problema. La mayoría tropezó con alguna piedra: sube poca leche, sube mucha, se agarra mal, se agarra bien (y tanto) que te desgasta la piel, grietas, mastitis, abscesos, ingurgitaciones…  lo tenía delante de mis narices, no sé muy bien qué me llevó a pensar que sería sencillo.

Aun así me informé bastante en el embarazo. Leí sobre el tema (mi libro favorito sobre la lactancia, «Un regalo para toda la vida» de Carlos González, el mismo que en el postparto mantuve al lado de mi cama y en el que buscaba con fervor casi religioso respuestas milagrosas a lo que me iba pasando), y acudí a un grupo de reuniones de La Liga de la Leche en la semana 38 para prepararme para lo que me esperaba.

De poco me sirvió, pues nada más nacer ya me dijo la matrona “anda, si es retrognato, ¡como tú” – yo no sabía qué significaba la palabra y mucho menos tenía conciencia de serlo yo-. Resulta que ser retrognato significa tener el mentón corto, tan corto que a los bebés recién nacidos les dificulta el agarre. Se corrige con el tiempo: conforme su boca crece y su paladar se ensancha su agarre mejora, como nos pasó a nosotros alrededor de las 6-7 semanas. En el paritorio le costó engancharse, pasó un desfile de matronas por mi lado tratando de ayudarle a mamar hasta que lo consiguieron finalmente. Lo hizo genial mientras estuvimos en el hospital, tan bien que ni siquiera me aconsejaron que le diera esa “ayudita” que se carga tantas lactancias, pero cuando me subió la leche al segundo día empezó mi calvario.

La ingurgitación

Primero tuve una ingurgitación porque me subió una cantidad desorbitada de leche. Aún hoy soy una vaquita, no he podido dejar los discos hasta el octavo mes y regularme me costó mucho, pero aquel día la cosa era tan espectacular que tuvimos que ir a urgencias porque mis tetas parecían de silicona. Me empeñaba en no sacarme leche porque había leído que cuanto más te sacas más produces (que es cierto), pero con el pecho tan inflamado Oli no podía agarrarse al pezón para sacar leche. Allí me enseñaron a sacarme sólo un poco, lo suficiente para que el pezón se reblandeciera y el niño pudiera agarrarse. Pero era demasiado tarde para mí: entre el mal agarre natural de Oli por su mini barbilla y los intentos que había hecho para mamar de esos balones de playa me habían salido grietas.

Julia Puig

Las grietas

Volviendo del hospital tras haber ido a urgencias paramos el coche para darle pecho porque iba llorando y me dolió tanto que lloraba mientras mamaba, mordiéndome la mano. A punto estuvimos de parar en una farmacia y comprar leche de fórmula. Pero dar teta era mi sueño y quise aguantar para vivir esos momentos de los que todo el mundo me había hablado. La gente me decía que aguantase, que pasaría pronto. Que en un mes la lactancia ya estaría establecida. Pero los últimos tres días, desde el parto, me habían parecido tres años y no me veía capaz de aguantar un mes entero. Busqué en Google, leí posts como este, hablé con asesoras de lactancia, con matronas. Cada una me decía una cosa. Purelán sí, Purelán no, pecho al aire, postura de rugby, masajes hacia dentro, hacia fuera, ponte calor, no, ponte frío….

Realmente las grietas no se me curaron con nada más que con tiempo, cuando a Oli le creció la boca y mejoró el agarre. Mientras esperaba probé las pezoneras, aunque tras dos días la matrona me dijo que ni se me ocurriera, que no las volviese a usar, Que lo que tenía que hacer era colocar mejor al niño para que no doliese, que las pezoneras eran un parche temporal. Le hice caso, y menos mal, creo que puso su granito de arena para salvar mi lactancia. Para mí, lo mejor para curar las grietas fue llevar los pezones siempre al aire (en casa, iba desnuda, y fuera llevaba las conchas de Medela) y bien secos (tanto el Purelan como mi leche me mantenían el pezón húmedo y hacían macerar la herida).

La mastitis

Pero mientras esperaba a que le creciera la boca, me dio una mastitis tremenda, con 40 de fiebre y temblores, con el pecho enrojecido e hinchado. No podía dormir boca abajo, ni de lado, no podía coger al niño porque me dolía el pecho, no podía prácticamente ni mover los brazos. Por suerte las mastitis tienen una curación mucho mejor que las grietas, y con tres días de antibióticos ya empecé a notar una mejoría tremenda, y en una semana había desaparecido.

El absceso.

Dos semanas después, cuando ya iba todo genial, por primera vez las tomas no me dolían, ni mis pechos estaban duros, podía coger al bebé y hacer vida normal… me salió un bulto en el pecho. Una bola bastante grande, y dura, tan dura que me pensé que era un tumor. Sólo asomaba cuando levantaba el brazo, y como tuve que enseñárselo a bastantes profesionales, iba muerta de la vergüenza cada vez que lo levantaba (porque otra de las cosas que nunca te dicen sobre el posparto es que te mueres de calor y sudas como una señora con menopausia).

Un absceso es un bulto en el pecho que está relleno de pus. Se forma como resultado de una mastitis mal curada, y si se complica mucho o no desaparece con antibiótico hay que abrirlo en quirófano para drenarlo. Mi médica de cabecera me dijo que dejara de darle ese pecho, que podía pasarle el pus al niño junto con la leche. Pero yo sabía que esto no era verdad porque había tratado el tema en mis reuniones de lactancia. Llamé a una voluntaria de la Liga de la Leche para que me diera su opinión y me dijo que si no le daba de ese pecho nunca me iba a curar, y que el pus está aislado en el interior del absceso (precisamente por eso se abre en quirófano) por lo que no se mezcla con la leche, así que seguí dando el pecho. Me tuvieron que hacer una ecografía del pecho de urgencia (si me vierais yendo en autobús, con Oli en la mochila, cargada de bolsas, sudando como un cerdo por las hormonas… menuda estampa. Oli fue el rey de la planta del hospital y yo pude ver en directo una ecografía de la leche bullendo en el interior del pecho, se movía como si fueran bichitos vivos, fue tremendo) y me recetaron antibiótico para probar, si no se iba me tendrían que operar.

Y se fue. Toda la suerte que me había faltado a lo largo de la lactancia, me llegó ahora.

Julia Puig

El final

Al final (el final del verdad, a los dos meses, cuando por fin hube superado todo) me di cuenta de que lo que realmente es efectivo es el tiempo. No era lo que yo quería oír cuando estaba en medio del proceso, pero cada persona me daba recomendaciones diferentes y “milagrosas” y nada funcionaba. Creo que lo que hay que hacer es, de todo lo que te digan, quedarte con aquello que te suene coherente y que creas que tiene sentido, y hacer sólo eso. Y esperar. Que todo pasa, de verdad, y cada día es un día menos hacia tu recuperación.  Aunque cada día se te haga largo y no veas el final.

Aquí te dejo mi granito de arena, las cosas que a mí me funcionaron, pero conozco a mamás a las que hacer lo opuesto también les fue genial, siguiendo los consejos de otros pediatras, de otras asesoras…  de este post, quédate con lo que te parezca a ti que tiene sentido, y lo que no, ignóralo. Y paciencia, mucha paciencia.

Mis recomendaciones.

 

  1. Prepárate bien en el embarazo: localiza las reuniones de la Liga de la Leche más cercanas a tu casa y apúntate a una o dos antes de dar a luz, lee sobre lactancia (yo recomiendo a Carlos González pero hay mil libros) y, si puedes, observa de cerca a algún bebé mamar. Yo me di cuenta en el embarazo que nunca había visto a nadie dar el pecho, siempre miraba hacia otro lado con educación. Y no. Tenemos que criar en tribu, tenemos que aprender de las que saben.
  2. Los probióticos van genial. Si lo hubiera sabido, los habría comprado antes de dar a luz. Yo tomé Lactanza, aunque hay varios, me ayudó un montón con la mastitis y el absceso.
  3. Para mí me funcionó lo de ‘’cuantas menos cosas, mejor’’. Ni pezoneras, ni cremas, ni cojines de lactancia (usaba uno al principio, hasta que me dijeron que probara sin él porque forzaba las posturas, y oye, era verdad), ni chupetes, ni tetinas. Sólo mi bebé y yo. Intentándolo una y otra vez, aprendiendo juntos esto que no sabíamos hacer ninguno de los dos. Nuestra lactancia ha sido la batalla más difícil que hemos ganado juntos.
  4. Quédate con lo que te suene lógico. No hagas caso a todo el mundo porque sí. Los pediatras, los enfermeros, los médicos, no tienen formación exclusiva de lactancia. Algunos dicen verdades como puños, otros auténticas barbaridades. Ser sanitario no significa estar en posesión de la verdad. Busca segundas opiniones, en la Liga de la Leche hay asesoras de lactancia que cuelgan sus teléfonos online para que las llames si estás en apuros. Hazlo, de verdad.
  5. Si un consejo no te funciona, aunque te lo haya dado el súper pediatra famoso o la mega asesora de lactancia, no lo sigas. A cada una nos irán bien unas cosas. Sigue preguntando hasta que algo haga click.
  6. Entiende el proceso de la lactancia y cómo funciona. Sólo si dominas el tema puedes darte cuenta cuando alguien no tiene ni idea. Tienes que leer sobre por qué la teta es un grifo y no un cubo, por qué cuanto más mama el bebé más leche se genera, por qué es una tontería dar diez minutos de cada pecho cada tres horas… estúdiate la teoría.
  7. Confía en ti. No te creas nada cuando te digan que no tienes leche, o que tu leche no vale, o que está aguada, o que tienes poca. No es verdad. El porcentaje de mujeres a las que les pasa eso es diminuto, al resto simplemente nos pasa que estamos haciendo algo mal. Y no pasa nada. Hay que aprender, poquito a poco, probando cosas nuevas. Cree en ti, porque tu leche es buena, es lo que tu bebé necesita, y lo estás haciendo bien. Date otro día, respira hondo. Lo estás haciendo bien.
  8. Si no puedes más, si estás agotada, si estás frustrada, si estás desesperada, si te sientes culpable: no pasa nada. Déjalo si no puedes más. La leche de fórmula también está muy bien, y también alimenta. Tu bebé te necesita feliz, y sana. Si en algún momento empiezas a sentir que no vale la pena todo lo que estás pasando, déjalo. No tienes que demostrar nada, lo estás haciendo muy bien. Tus decisiones son las mejores para tu familia y nadie puede juzgarte.
  9. Dicho esto, si estás teniendo dificultades y aun así sientes que vale la pena luchar, que te mueres de ganas de que esto funcione: sigue adelante. No escuches a los que te digan que no merece la pena, que es más fácil dar un biberón. SI quieres seguir adelante sigue, es tu batalla.
  10. Disfruta lo que puedas. Si das dos semanas de teta, pues dos semanas, pero que hayas disfrutado. Es un momento súper especial de conexión con tu bebé, grábatelo en tu memoria.

 

Para cerrar el post quería compartiros una frase que me dijeron en mi primera reunión de la Liga de la Leche. ‘’Una lactancia es exitosa cuando la madre considera que ha sido exitosa, da igual lo que dure.’’ Mientras estés cómoda con tus decisiones, y hagas lo que te pide el corazón, habrás tenido éxito.

22 noviembre, 2017
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8 Comments

  • Reply Anna

    Me ha encantado el post! Cada pequeña maternidad lleva consigo sus mini historias y la LM suele ser de las gordas. Estoy contigo en que hay que confiar en una misma. Esa es la base fundamental. Si crees que es lo que tienes que hacer, lo estás haciendo bien!

    22 noviembre, 2017 at 9:24 pm
    • Reply Julia Puig

      Totalmente!! QUé buena frase

      12 diciembre, 2017 at 7:56 pm
  • Reply Eloisa

    Precioso

    23 noviembre, 2017 at 4:41 am
  • Reply Sarandonga

    Nunca lo había pensado, pero cuánta razón tienes con el tema de que lo que realmente es efectivo es el tiempo. Ahora que miro hacia atrás, veo que con el primero no tuve la lactancia que quise porque no era consciente del tiempo, y que para la segunda ya llegué con consciencia del tiempo que me supondría todo. Y gracias a eso, aquí seguimos teteando 1 año después 😍

    muchos besos, familia!

    25 noviembre, 2017 at 7:39 pm
  • Reply Maite

    Yo tuve mucha suerte. No padecí ni grietas, ni mastitis… Sí que me tardó en subir y tuvieron que ingresar a Alex en neonatos por deshidratación y después de 26 meses y embarazada de mi segundo bebé… Hemos puesto punto final a una feliz lactancia.

    11 diciembre, 2017 at 11:08 am
    • Reply Julia Puig

      Qué suerte! Me alegro de que la lactancia haya sido tan feliz. ¡Suerte con tu segundo bebé!

      12 diciembre, 2017 at 7:54 pm
  • Reply Pau

    “Si no puedes más, si estás agotada, si estás frustrada, si estás desesperada, si te sientes culpable: no pasa nada. Déjalo si no puedes más. La leche de fórmula también está muy bien, y también alimenta. Tu bebé te necesita feliz, y sana. Si en algún momento empiezas a sentir que no vale la pena todo lo que estás pasando, déjalo. No tienes que demostrar nada, lo estás haciendo muy bien. Tus decisiones son las mejores para tu familia y nadie puede juzgarte.”
    Conozco más de una madre que no puede hablar de su “fracaso” en la lactancia porque se echa a llorar. Ojalá en los cursos de preparación al parto y liga de la leche etc. también se insistiera en este punto… muy bien dicho.

    12 diciembre, 2017 at 10:06 am
    • Reply Julia Puig

      ¡Gracias! Yo pienso que se suele recalcar, en todas las reuniones en las que yo he estado (Liga de la leche y demás) sí que se ha hecho énfasis en esto, pero imagino que no es fácil no poder hacer lo que querías. ¡Besos!

      12 diciembre, 2017 at 7:53 pm

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