Destete nocturno

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Hace tiempo que quería hablar aquí en el blog del destete nocturno de Oli y de cómo lo hicimos (y seguimos haciendo) nosotros, porque es un tema sobre el que me habéis preguntado mucho en Instagram.

Se me ha echado el tiempo encima y en el momento de escribir esto, que Kiran tiene tres semanas, Oli ha vuelto a tomar algo de tetita de noche por dos motivos: el primero, porque los primeros días cuando se despertaba de noche y veía a Kir tomando teta, él pedía y a mí no me daba el corazón para decirle que no, con todos los sentimientos nuevos que tenía que integrar. Y el segundo, porque tengo muchísima leche y aún no me he regulado, el pecho se me llena mucho y si Oli no vacía algo por la noche me da miedo que me dé una mastitis. Pero no hemos vuelto a la situación pre-destete; se nota que ya sabe dormirse solito y creo que pronto, cuando me regule, volveremos a la situación de antes del parto.

Dicho esto, os cuento cómo y por qué hicimos el destete nocturno.

¿Por qué decidí destetar de noche?

Lo cierto es que yo dormía bien dando teta de noche. Hacemos colecho y Oli dormía en nuestra cama, así que dar teta era sólo girarme y sacarla de la camiseta, y cuando se enganchaba me volvía a dormir. Con este sistema descansaba muy bien y Oli dormía de 12 de la noche a 10 de la mañana. En septiembre le compramos una cama de 90 que tenemos al lado de la nuestra, con lo que para darle teta tenía que rodar hasta allí, pero a cambio el resto de la noche podía dormir en la postura que quisiera y me compensaba. Oli hacía 2-3 tomas nocturnas.

En noviembre me di cuenta de que 2-3 tomas las podía aguantar perfectamente, pero 2-3 tomas de Oli + la demanda de un recién nacido… no sabía si iba a ser capaz de dar tanta teta de noche y no dormir, y no me atrevía a dejarlo para después del parto porque me parecía que eran muchas emociones juntas, así que decidí empezar el destete nocturno. Si no hubiera estado embarazada no lo hubiera hecho. Me vino bien porque a finales del embarazo tuve agitación del amamantamiento (hablaré sobre esto en otro post) y no sé cómo hubiera llevado darle la teta de noche… así que en noviembre, que Oli tenía 22 meses, empezamos el destete nocturno.

¿Cómo lo hicimos?

Decidí hacerlo de golpe porque Oli entiende muy bien las cosas, y pensé que contarle la historia de que la teta necesita descansar pero luego seguir dándole de vez en cuando no era muy coherente, y él iba a notar que pasaba algo raro y no iba a entender cuándo podía tomar y cuándo no, y para mí es muy importante que entienda bien las cosas. Así que una noche le conté mi propia versión del cuento de la Teta Cansada, y le dije que por las noches la teta se iba a ir a dormir, porque si no no tendría fuerza para fabricar leche cuando fuera de día. Le expliqué que podría decir buenas noches a la teta antes de dormirse y tomar leche hasta quedarse dormido, y que luego tendría que esperar hasta que saliera el sol para volver a tomar.

Primero tuvo una semana o dos bastante duras, porque se despertaba pidiéndola y no entendía por qué yo no le daba, a pesar de que le repetía el cuento a menudo. Tuvimos muchas noches en blanco, porque no sabía dormirse sin teta, y una vez despierto ya no había nada que hacer. A las 4 o así se despertaba y ya se quedaba así hasta que salía el sol. Como encima en noviembre-diciembre el sol sale tardísimo, pues imaginaos… Nos quedábamos despiertos hasta las 8 que salía el sol, y cuando lo veíamos, le daba la teta y se dormía de nuevo hasta las 11. Incluso alguna noche que estaba agotada me inventé que ya había salido el sol encendiendo la luz del cuarto de jugar para poder irnos a dormir antes.

A partir de las 2-3 semanas ya entendió que no iba a haber más teta por la noche, y aprendió a dormirse sin ella. Se acurrucaba conmigo, se agarraba a mi pelo (el pelo ha sido el gran sustituto de la teta) y se quedaba dormido. Ya era consciente de que la teta necesitaba descansar, lo contaba a  la gente, hablaba del tema y lo tenía asumido.Pero entonces empezó de verdad la parte mala del destete: no sé muy bien por qué, pero empezó a despertarse chillando como si tuviera una rabieta. No pedía teta, sólo gritaba. No nos dejaba tocarle, y podía gritar y patalear hasta durante 2 horas seguidas. Era imposible razonar con él, no escuchaba. No sabíamos qué le pasaba, si era por la teta, si eran las rabietas de los dos años…

Empezamos un plan entonces de cambio de rutinas para que descansara mejor a ver si se pasaban esas rabietas. Eran agotadoras, la combinación de no dormir y el dolor de cabeza por los gritos desgarradores era tremendo. Dejamos de ir a cenar entre semana a casa de nuestros padres, porque eso hacía que Oli se durmiera siempre alrededor de las 12, y fuimos adelantando cada vez más la hora de la cena y todas las rutinas, hasta lograr que se durmiera entre las 10 y las 11. Buscamos una nueva rutina nocturna, con un baño más relajado, nada de estímulos, un montón de cuentos antes de dormir, un vasito de leche con cacao, y por supuesto su última toma de quedarse dormido, que no la ha perdonado nunca.

Poco a poco cada vez tenía menos rabietas nocturnas de ese tipo (de día casi no tenía, pero de noche eran a diario, y encima al estar medio dormido tampoco se podía razonar con él), y finalmente a principios de enero hizo su primera noche del tirón. Durante el mes de enero ya no tenía esas rabietas casi nunca, alternaba entre noches más o menos del tirón y noches con algún despertar tranquilo (se despertaba y me decía ‘’mamá’’, yo me iba con él, me abrazaba y se cogía del pelo, y se dormía sin gritar y rápidamente).

En febrero nació Kiran, y volvió a tomar un poquito de teta de noche. Los primeros días le daba hasta que se dormía de nuevo, y ahora en algunos despertares le abrazo y se agarra al pelo, y en otros le dejo tomar un poquito y luego, si no se ha dormido, me separo y le ofrezco la coleta. Lo acepta bastante bien y sólo ha tenido una rabieta nocturna muy corta en estas tres semanas, de las que, por cierto, aún no sabemos la causa…

Mi plan es, cuando mi pecho se regule, volver a contarle el cuento de la teta cansada y retomar la situación del mes de enero. Me extraña que no haya comentado nada de por qué de repente ahora la teta no necesita descansar para tener leche… yo tenía pensado explicarle que era porque con la llegada de su hermano hay más leche, pero como no ha dicho nada, yo no he sacado el tema tampoco. Lo llevamos con mucha naturalidad y parece que no le resulta raro.

¿Qué es lo que mejor nos ha funcionado?

Para mí, las herramientas y consejos más importantes para afrontar el destete nocturno son:

  1. Buscar un sustituto de la teta – En nuestro caso ha sido mi pelo, lo tengo muy largo y desde siempre le ha calmado acariciarlo, así que salió solo el agarrarse a él para tranquilizarse cuando no podía tomar la teta. He oído a muchas madres que dejaban al pequeño acariciarle las tetas en lugar de tomar leche, y parece que también funciona muy bien! El caso es tener algo de contacto con mami para sustituir la leche que dejan de tomar.
  2. Leche con cacao antes de dormir – Para nosotros fue clave durante el proceso de destete, porque así tenía la tripa mucho más llenita al dormirse y además era un ritual que repetía cada día. Ahora ya no toma, porque ya lo tiene asumido y parece que no lo necesita.
  3. Estar siempre con él – Las noches de destete pueden ser muy largas y duras y dan ganas a veces de marcharte a otra habitación a descansar los oídos y a calmarte, o incluso de mandarle a la mierda cuando lleva horas gritando. Para mí es muy importante que nunca se quede solo, que siempre sepa que estáis ahí para él. Por esto recomiendo ser los dos padres los que hacen el destete, porque así hay turnos… en nuestro caso ha habido momentos muy, muy duros por las noches en los que uno de los dos necesitaba desesperadamente alejarse, y así uno se quedaba sosteniendo y dando presencia mientras el otro se iba al baño a respirar hondo y relajarse un poco.
  4. Paciencia – Cuando empecé el destete pensaba que sería cuestión de 2-3 semanas. Realmente hemos empezado a recuperar la ‘’normalidad’’ y dormir las mismas horas que antes pasados dos meses. Ha sido un proceso muy duro, no sé si para todo el mundo es así, imagino que habrá niños que tarden menos en asumirlo.. pero por si acaso ármate de paciencia y elige un buen momento para hacerlo (vacaciones me parece lo mejor, para no tener que madrugar).
  5. Coherencia – Si dices que la teta de noche duerme un día, no le dejes al día siguiente tomar, porque se quedará confuso y no entenderá la pauta de cuándo duerme la teta y cuándo no. Si es un caso especial (en nuestro caso, en Nochevieja dormimos fuera de casa y le dejamos tomar porque eran muchos cambios, y le dijimos que por ser día de fiesta la teta no iba a dormir) explícaselo y no pasa nada, pero la confusión en el día a día creo que no le ayuda.

Y así ha sido nuestro proceso de destete nocturno, respetando sus ritmos y adaptándonos a él. Para nosotros ha sido bastante duro, la verdad, algunos de mis momentos más oscuros de mi maternidad y de los que más me arrepiento han sido en esas noches de gritos interminables en las que no podía más… pero me alegro porque ahora ya sabe dormirse sin teta y eso le ha abierto la puerta a nuevas aventuras, como dormir en casa de los abuelos (de momento sólo cuando nació Kiran, pero ha pedido repetir pronto…).

10 marzo, 2019
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