Mi segundo embarazo

Hace una semana, cuando os contaba en Instagram que estoy embarazada de mi segundo bebé, surgieron un montón de temas interesantes sobre un segundo embarazo, entre ellos los sentimientos y preocupaciones que embargan a la mamá que no son tan positivos como en el primer embarazo, y de los que se habla muy poco. Por eso me ha apetecido escribir este post y contar un poco cómo lo he llevado a lo largo de estas semanas.

Un embarazo no exactamente buscado

Al comentar que este embarazo no fue buscado me habéis hecho muchas preguntas de cómo fue experimentar un retraso o qué sensaciones tuve al plantearme la posibilidad de estar embarazada. Os diré que, aunque no estábamos buscando un embarazo, yo supe que lo estaba desde el mismo día de quedarme embarazada. El fin de semana anterior había ido a un curso de Reiki en el que habíamos hecho meditaciones y relajaciones, y me sentía especialmente abierta y conectada conmigo misma. Un día tuve una sensación muy fuerte de que alguien llamaba a la puerta. Luis y yo habíamos hablado de que queríamos que se llevaran 3 añitos, así que no estábamos buscando un bebé. Pero comenté con él la sensación que había tenido todo el día, como de un alma que me rondase, y le dije que quizá deberíamos abrir esa puerta. Aún me faltaba bastante para la ovulación así que tampoco era un momento ‘’de riesgo’’ y sinceramente nuestras posibilidades eran bastante bajas… pero decidimos dar una oportunidad a esa alma de venir si quería.

A partir del día siguiente ya me empecé a notar distinta. No tenía síntomas físicos pero algo había cambiado… estuve tres semanas (la que me faltaba hasta la ovulación y las dos de la fase lútea) en las que cada vez sentía con más claridad que alguien me acompañaba, era una pasada, Luis se reía de mí y decía que era imposible, que quedarse embarazada cuesta mucho, que nuestras posibilidades eran muy bajas… pero yo lo sabía. Esas 3 semanas estuve feliz. Escribía cartas al bebé y le hablaba a todas horas, tenía una certeza y una conexión que no me habían pasado en el embarazo de Óliver.

Pero llegó el día de hacerme el test, el mismo día de mi falta. Luis decía que tirábamos el dinero haciendo un test porque era improbable, yo pensaba que ni siquiera me hacía falta esa confirmación oficial. Y salió positivo. En ese momento toda la felicidad que había sentido esas tres semanas se esfumó. Mi primera reacción fue echarme a llorar pensando en Oli, en que aún es muy chiquitito y que, inevitablemente, la llegada de otro miembro de nuestra familia le iba a afectar mucho a su vida y sus rutinas. Desde ahí perdí toda la conexión con el bebé y he estado hasta las 16 semanas así, desconectada y algo triste.

Tristeza, culpabilidad y rechazo.

Me cuesta hablar de cómo me he sentido estas primeras semanas porque siento que se me juzga por no estar tan contenta como en mi primer embarazo o por haber podido sentir emociones negativas como la culpabilidad y el rechazo. Oli y el bebé se van a llevar 25 meses, que para mí es muy poquito. Oli aún toma teta, es más, no se duerme sin teta. Duerme en nuestra cama. El año que viene enfrentará momentos duros, como dejar el pañal, el torbellino de emociones de los dos años, o empezar la escuelita… y me daba miedo pensar que a todo eso hubiera que sumarle un bebé nuevo en casa.

A veces me era inevitable pensar en el bebé como un pequeño ‘’intruso’’ que venía a robar a Oli tiempo, atención, dedicación… sé que el amor se multiplica, pero el tiempo no. Y el tiempo que te dedican tus padres es vital cuando tienes dos añitos. Me sentía, por un lado, triste por él, sentía que le estábamos ‘’traicionando’’, y por otro lado culpable de no estar hablando con el bebé, de no estar tan contenta como en mi primer embarazo, de no estar dedicándole tiempo y atenciones. Me vino muy bien este directo de Miriam Tirado sobre el tema para ir desenredando ese ovillo de emociones que me colapsaba.

A partir de la semana 16 algo cambió, leyendo en Internet me encontré con un artículo que decía que durante los 9 meses del embarazo el alma del bebé va entrando poco a poco en el cuerpo que nosotras fabricamos para él, pero que este proceso se realiza a través del canal del amor de mamá y que si le falta ese contacto, es más difícil para él. Esta teoría no es apta para escépticas… yo no sé si es verdad o no, pero sí os diré que a las 15 semanas no tenía nada de barriga, era una diferencia muy notable con mi primer embarazo (puedes ver una foto aquí), y a partir de que empecé a hablarle y a conectar la barriga dio un estirón enorme (las fotos que ilustran este post son de 16+6 semanas). También es una etapa del embarazo de gran crecimiento del bebé, pero a mí me gusta pensar que tuvo algo que ver el amor y la aceptación que le mandé.

Ahora con 19 semanas que cumplo mañana parezco otra. Estoy feliz y conectada y muchas de mis preocupaciones se han esfumado. Soy consciente de que estaba proyectado al Oli de ahora (de 19 meses) en una situación futura en la que él ya tendrá 25. ¡Tantas cosas habrán cambiado que es imposible pensar cómo será! También hemos decidido posponer su entrada en la escuelita, para facilitarle la transición, y en gran medida me he hecho a la idea de que lo haremos lo mejor que podamos y que sepamos en cada momento, como siempre, y que cuando nos equivoquemos será con la certeza de que le estamos haciendo el mejor regalo del mundo: su hermanx.

Otras cuestiones sobre el segundo embarazo

Como tenía pendiente escribir este post os pregunté en Stories si había algún tema que queríais que tratase. Aquí van las respuestas:

¿Se vuelven a tener miedos e inseguridades en el segundo embarazo?

Yo sí, pero menos. Como todo es conocido, y (creo) que con Oli lo hemos hecho bien, estoy bastante más tranquila a ese respecto. Sólo tengo algo más de respeto al parto, ahora que lo he vivido, pero también mucha más ilusión y ganas de volver a pasar por ese rito de paso tan importante.

¿Cómo llevas el tema de la energía estando embarazada y cuidando a un bebé de año y medio?

Este embarazo está siendo muy diferente al primero en eso: no puedo descansar tanto como me gustaría y estoy muy activa, pero gracias a mi chico y a que mi trabajo es flexible (soy fotógrafa profesional y me puedo organizar  la agenda) voy capeando el temporal.

¿Dormirán juntos?

Oli aún duerme en nuestra cama, así que lo que hemos hecho es comprar una cama de 90cm para colocarla al lado de la nuestra (de 150cm) y así ampliar el espacio para que quepamos los cuatro. Nos encanta dormir juntitos.

¿Cómo lo lleva Oli, está celoso?

De momento parece que no. Su actitud es muy positiva pero no sé hasta que punto entiende de verdad lo que está pasando. En la habitación tenemos una eco 4D del bebé en la que se ve su cara y muchas veces pide que le dé la foto para verla. Desde el principio al hablar de la barriga dice que ahí está ‘’tuermanito’’ (de momento habla de sí mismo como ‘’tú’’, no ha integrado el yo aún) y le da besos sin que se lo pidamos. Como le he explicado que en unos meses habrá un bebé chiquitito que compartirá la teta con él, a veces me trae a su bebé para que les dé teta a la vez. Pero con 19 meses no sé cuánto entiende de todo esto y no creo que se haga a la idea de lo que se viene.

¿Vas a aprovechar la ropa de Oli si es niño?

Sea niño o niña voy a aprovecharlo todo, también compraré cositas nuevas pero van a compartir estación y sería una tontería tirarlo todo y hace run armario nuevo.

¿Crees que va a ser más fácil con tu pareja respecto al primero?

Ya os dije que para nosotros la llegada de Oli fue un duro golpe como pareja, que aumentó las discusiones y las malas caras. Ahora, después de un año y medio, estamos como antes, pero ha sido un camino que hemos tenido que recorrer. Por un lado pienso que, como ya sabemos lo que viene, estaremos más preparados, pero por otro teniendo dos en lugar de uno el tiempo para nosotros va a volver a disminuir, y eso es lo que más afecta a una pareja. Sea lo que sea, lo afrontaremos juntos como siempre.

‘’Dijiste que sentías que le quitaba tiempo a Oli pero, ¿lo quieres igual?’’

Esta pregunta la copio literalmente porque creo que tiene dos respuestas posibles según como se entienda. Si quieres decir ‘’¿quieres al bebé a pesar de que crees que le va a quitar tiempo a Oli?’’ la respuesta es sí, claro, a pesar de todo le quiero y le espero con muchas ganas, porque no es culpa suya que la situación vaya a cambiar.

Pero si quieres decir ‘’¿lo quieres igual que a Oli?’’ entonces la respuesta es no. Esto me da bastante cosa decirlo porque no está bien visto, pero por ahora no, no los quiero igual. A Oli le veo todos los días, le miro a los ojos, juego con él, nos damos besos… y con este bebé la relación es menos intensa. Seguro que cuando nazca y nos miremos a los ojos, se igualarán, pero por ahora no siento lo mismo por los dos, aunque eso no significa que al bebé no lo quiera, por supuesto.

 

Sobre el tema del segundo embarazo y las sensaciones que me despierta hablaré más en profundidad, pero yo creo que por ahora esto es suficiente. ¿Vosotras os habéis sentido igual con el segundo embarazo?

10 septiembre, 2018
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